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El empleo del hierro en la
arquitectura es muy antiguo, formando parte de
abundantes elementos constructivos. No existe una
edificación por modesta que sea, que no exija dicho
material.
Las construcciones de barandillas,
puertas, verjas, balcones, celosías, etc., con más o
menos adornos, vienen a demostrar que para su
resistencia requieren un material noble y un trabajo
artístico.
Para ello, el diseño y la
funcionalidad han de quedar plasmados en la realidad y
adaptarse a las necesidades de cada caso. La variedad de
formas para los distintos trabajos con diferentes
estilos y usos muy diversos son casi ilimitados lo que
le confiere un aspecto personal y casi único. |